lunes, 1 de febrero de 2010

DEL “A TODA COSTA”, JUSTO LO CONTRARIO DE MI CONDICIÓN

En coherencia -demostrada con todos mis hechos-, “a ninguna costa” he defendido siempre algo no ético, lo que va en contra de unos principios éticos.
Como base, el que practica “el todo vale” o el “a toda costa” no tiene capacidad de la renuncia (y, por mi parte, son incontables renuncias las que realizo día tras día), se vale de lo injustificable éticamente en lo objetivo (algo que no me lo pueden demostrar), se beneficia de la sistemática adulación o del consentimiento (justo lo contrario de lo que se evidencia en mí), recurre a la censura o la intolerancia (y yo no censuro a nada en su mínima dignidad) y se adueña -para ostentar poder- de todo medio o recurso público sin reticencias en su codicia (y, por mi parte, son únicamente recursos míos, de mi naturaleza o de mi condición, los que utilizo).
Bien, muchos sí, en España, viven a costa de cientos de recursos públicos (y ese enriquecimiento, sin ningún escrúpulo, de la la especulación inmobiliaria a costa de los más débiles -claro, inmigrantes la mayoría-, no se ha dado en ningún lugar del mundo), a costa de la mentira, del uso de datos privados y de esfuerzos de los demás, del no tolerar cualquier libre de expresión y a costa del favoretismo -o del tráfico de influencias-.
Al que nada se le da, ahí, primero lo que científicamente se puede probar es que, el portador de esa nada conseguida, no ha aplicado el “a toda costa”.
Otro asunto: Nunca he tenido un proceso judicial por insultar a alguien; así que, por mi honor, nadie puede dar por sentado que yo insulte. En consideración de que a un asesino hay que llamarle asesino -o a un depravado un depravado- y, también, de que todos los que han hecho avanzar a la sociedad, en sus protestas o en sus disconformidades, han insultado (y, en esencia, es derecho vital o ético el sentido de asco o de enfado o de indignidad, el poder decir “¡qué puta vida!, ¡qué HdP es eso! -¿quién DICTA el no poder decirlo? y ¿hay que pisotear a quien lo dice?-, “¡mierda de gobierno o de sistema injusto!”, etc., ¿para qué vienes a la vida si no es para arrostrar esas honradas o decentes repulsas?).
Sí, hasta la Biblia está llena de insultos. Sin embargo, si a una persona en concreto con una alusión injustamente le he insultado, y ya de verdad pudiera así haberle humillado con un insulto -en su veraz contexto gestual o presencial-, lo que dudo, pues le pido perdón; dándole mi palabra de que no es ese mi proceder o mi camino.
Igualmente, existen enlaces en Internet -de hace tiempo de foros, que se han elegido "entre tantos mejores o más llenos de contenido"- que me denigran, que no son publicables pero que se utilizan como publicables, "a la fuerza" y -ganando algunos- en alusión -de daño- siempre para mí.

2 comentarios:

José Repiso dijo...

Gracias a la frivolidad y a la sistemática (interesada) mentira de los depravados intelectuales (que no aceptan ni permiten lo que se demuestra, ni... nada) muchos seres humanos agonizan en el mundo. Pero, ello, HdP, ríen y se dan entre ellos.

José Repiso dijo...

Yo hasta los 30 años he sido -objetivamente, pues están todos los hechos y todas las personas con las cuales he convivido- una persona no sólo amabilísima, sino sin una palabra "malsonate" y ninguna sin que no fuera halagadora, ni una siquiera y, sin embargo, era cuando más se me pisoteaba; así que, si se quiere poner ésa la causa, es decir, el que no hayan gustado algunas de mis palabras -para pisotearme-, tal causa es totalmente u objetivamente imposible. Simplemente se pisotea... por linchar a un débil, por superioridad trascendida de lo totalitario y de lo indolente, por... simple crueldad y por los infinitos prejuicios que muchos llevan ya desde un país que ha tenido, en proporción a su población, más víctimas -de exilio, represión y muerte- por anulación de los derechos humanos de todo el mundo (en total certeza: a cualquiera eso se puede demostrar en objetividad con incontrables pruebas).

Y nunca he incumplido la ley, y nunca he tenido un proceso judicial, y nunca he hecho algo que no sea esencialmente honrado...; pero, a algunos, no les basta eso: exterminan porque... ¿es inevitable?, ¿es lo suyo?