sábado, 18 de septiembre de 2010

LA DEL REDIL

En una emisora de radio hay una que sentencia que la gente se mete en un estado psicológico que llama "club del redil", y por su deseo o porque quiere. Es decir que los chinos se meten en un "redil", que los haitianos se meten en un "redil", que los disidentes políticos se meten en un "redil", que los gitanos se meten en un "redil", que los niños mendigos se meten en un "redil", etc. Ahí está eso, y que el meterse en ese "redil" es una tan simple decisión.
Primero, para decidir -todo el mundo lo sabe- hace falta libertad y unos recursos; lo que ocurre es que, cada ser humano del mundo, tiene la libertad que las condiciones de su realidad le permiten (hechos de otros, clasificaciones de favores, discriminaciones, censuras, listas negras, ninguneos, desprecios, escasillamientos, manipulaciones, usurpaciones, persecuciones, mobbing, rechazos para considerar su dignidad mínima por revanchas o linchamientos, reconocimientos de sus derechos o no, etc.). Por lo tanto, un chino en concreto, tiene la libertad "que le permiten", ¡nunca la que él quiere!; además, tiene las situaciones que "le hacen", ¡no sólo las que él hace, que pueden no servir para nada!; además, tiene los recursos que "puede o le dejan", ¡no los que él quiere, aunque desee los mínimos!
Así, en un ser humano no hay "lo que él quiere ni lo que él decide", nunca।


Lo de "redil" es una absoluta falacia; pues ¿qué personaje histórico estaba o se metió porque quiso en un "redil"?, ¿Miguel Hernández acaso?, ¿Neruda?, ¿Lorca?, ¿Mozart?, ¿quién?, tiene que haber alguno; pero si no hay ninguno, habría que darle con un "redil" -aunque fuese de algodón- en su cabeza (¡qué fácil, qué vanidad y qué pedantería es basar programas o libros en consejos cuando, para hacer un consejo, sólo sólo, hay que considerar miles de situaciones, haber cumplido con una mayor parte de las responsabilidades civiles y, además, tener una autoridad moral consistente sólo por hechos en no haber consentido tantas mentiras e injusticias!.

2 comentarios:

José Repiso dijo...

Una persona no es que esté "a contracorriente", sino que su condición o sus principios desaprueban que esté ligado a actos que otros hacen sin escrúpulos e impasibles. Claro, el que tiene principios, nunca se enriquece -¡es imposible!, y es dificilísimo evitar sufrir; sencillamente porque ese que tiene conciencia, en cuanto hace algo no ético, mafifiesta una mala conciencia como causa o por tener conciencia. Pero los cínicos, los perversos o los que lo justifican todo, que no son conscientes de serlo, ¿qué mala conciencia van a tener si es que ni siquiera tienen conciencia?

José Repiso dijo...

Mis detractores son estúpidos hasta para insultarme; ¡hombre!, al menos en eso podrían ser un poco más "acertados", un poco.

Uno me dice que soy prepotente. Bien, el prepotente es alguien que busca poder, que se hace con recursos para serlo (por lo que es egocéntrico y avaricioso, codicioso), que busca a otros con poder para que con tal apoyo él tenerlo, que no es nunca humilde sino soberbio, que no es generoso -no da nada-, que depravadamente engaña para salirse con la suya, etc.

¡Ahí está!, justo lo que yo odio, y lo que me da asco, es decir, lo que no aguantaría ni un sólo segundo al lado de uno de esos; entonces, ¿está ido de sí tal detractor?, ¿ha bebido?, ¿lo hace por simple odio?, ¿atiende a algo ético?, ¿aprecia algo que no sea el decir por el decir o por espantada?, ¿es eso lo gratuito de la siempre sinrazón y del destruir porque sí?.....

Uno sólo es lo que es: sus hechos, lo que demuestra, lo que defiende y lo que no consiente; ¡nunca LO QUE DICEN!