lunes, 31 de octubre de 2011

INFORMACIÓN-ENTRETENIMIENTO
(Y SU DESVIRTUACIÓN COMO CONOCIMIENTO RESPONSABLE Y CONSCIENTE):

IPS: ¿Existe plena libertad de información para los periodistas o ellos están sujetos a la buena voluntad de los propietarios de los medios de comunicación?
GIOVANNI MELOGLI: Verifico la manifestación de dos tendencias más bien peligrosas para una información libre y de calidad. Aparece el problema de la falta de verdaderos editores en muchos países y, cuando existen, se ven presionados e intimidados por la exigencia de vender y tener público. Muchas veces nos vemos enfrentados a empresas con múltiples intereses (ajenos al periodístico) que los defienden y promueven gracias a los medios de los cuales son propietarios.
Es la victoria del "infotainment" (información-entretenimiento) sobre la información pura, con la revolución por vía de Internet, que puso de rodillas el modelo económico de muchas agencias de noticias, una demanda de "información" que pretende un soporte audiovisual, es decir, privilegiando la emotividad a la racionalidad.
Estamos ante un analfabetismo de retorno, que en muchos países llega a cifras alarmantes. En Italia, 60 por ciento de la población tiene dificultades para escribir y metabolizar conceptos complejos. Todos estos factores envenenan la base de conceptos como la libertad de información.
En algunos casos, esto se manifiesta de manera mucho más sutil que la del editor tirano que impone su agenda del momento, por la necesidad de adecuarse a gustos de un público que no quiere más una información de calidad porque no sabe qué hacer con ella.
Sobre esta teoría hay un muy buen libro, que es "Amusing Ourselves to Death" (Divertirnos hasta morir), del estadounidense Neil Postman.

1 comentario:

José Repiso dijo...

La soberbia es algo que sólo se puede demostrar cuando se practica, es algo muy parecido al orgullo. Por eso, a todos los intelectuales que han existido -en el plano intelectual- se les puede tachar de soberbios, tirando por un camino o por otro, valorando demasiado un aspecto más que los demás.

La ciencia en sí misma es soberbia -en el plano intelectual- frente a lo que dejaba atrás, que quizás sin duda en gran parte tenía más humildad si la entendemos por no creerse "nada" alguien o poco, pero al mismo tiempo ese no posicionarse claramente por lo que se demuestra, ese no atreverse al conocimiento de seguida provoca que todo se eche a perder y no existe así ningún progreso, ni ético siquiera. Pensar coherente, ser civil, ser ético, ser lo menos cruel significan en esencia sostener principios (también unas mismas reglas para todos, no aceptándose que el demostrar sea válido para unos y para otros no al ser antipáticos por ejemplo), defenderlos, no dejarte sobornar para que los renuncies, no dejarte tomar el pelo por los que quieren pasar una cosa por otra o simplemente tapar (la injusticia se basa en tapar). Por eso tapar no se debe hacer ni con uno mismo, el sobornarse uno a sí mismo y taparse uno lo que a uno le han hecho: no te puedes engañar a ti mismo, tal como lo aplicas todo hacia fuera debes aplicarlo hacia dentro.

La intolerancia sólo existe si aplicas recursos tuyos o públicos para que el “otro” no pueda conseguir algo o lo que le corresponde en su dignidad prioritaria (en el debido reconocimiento), de ser también ser humano, por lo tanto se lleva a cabo cuando “actúas” así, nunca porque tú digas lo que digas, ni porque tú seas fiel a lo que digas, ni porque sostengas el rigor antedicho.

También, el osado que con su pensamiento demuestra y se atiene al razonamiento y a la coherencia es, en verdad, un quijote o un "suicida" en tanto que va a recibir palos y calificaciones de todo tipo y, encima, si dice que los recibe, más recibe porque es ya “soberbio” o atrevido por decirlo llegando a ser una auténtica valentía el seguir, a pesar de todo esto, como hay que seguir: con la razón por delante aunque te califiquen moralmente -orgullo, soberbia, avaricia, etc. son calificaciones morales que sólo son justas si se demuestran en la práctica, para que no sean armas arrojadizas-.

(2003)