miércoles, 7 de diciembre de 2011

"La imagen también tiene otro efecto perverso: nos hace ilusionar con que conocemos porque nos permite reconocer. Pero el reconocimiento (de la imagen) no es el conocimiento. Es un juego perverso, es la ignorancia que se desconoce a sí misma".
"El pensamiento escrito es mucho más articulado y es eso precisamente lo que necesitamos: un pensamiento articulado frente a la cascada de imágenes. La escritura aporta otra cosa".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"Creo que no nos damos cuenta de lo que pasa, de la gravedad".
Eso es todo

José Repiso dijo...

En España, tires por donde tires, todo es justificar lo injustificable, con un truco o con otro truco, con una astucia o con otra astucia, con un descerebramiento o con otro, con mil caras o con cuatro mil, etc., se la averigüan para lo más atroz hacerlo bonito, la complicidad hacerla cotidianidad, la mentira total hacerla certeza destruyendo todo lo que no vaya acorde a su intolerancia, haciendo un campo de concentración para la razón y para lo que sea contrario a ellos...

Ellos sí todo, o casi todo o mucho...
pero ni la millonésima parte de un segundo han permitido de dignidad, de derechos, de algo, de vida ni a mí ni a las personas que he demostrado que son las únicas que sí tenían corazón o ética (¡ellas jamás!).

Pero, con total seguridad, a Jesucristo lo hubieran crucificado una vez y otra miles de veces.

Ninguna de las personas que más he admirado en España, absolutamente ninguna, no ha tenido un destino agónico por ellos, lo juro por todo lo que puede jurarlo.