viernes, 20 de julio de 2012

Si a una tierra (pueblo) le quitas el agua, le quitas la vida.

No se puede cultivar alimentos sin agua. En África, una de cada tres personas sufre de escasez de agua y el cambio climático empeorará la situación. El desarrollo en África de sistemas indígenas de manejo de aguas, altamente sofisticados, podría ayudar a resolver la crisis, pero son estos mismos sistemas los que están siendo destruidos por los acaparamientos de tierra a gran escala, en medio de afirmaciones de que el agua en África es abundante, que está subutilizada y que está lista para ser aprovechada por la agricultura para la exportación. GRAIN examina lo que hay detrás de la fiebre por las tierras en África y revela que hay una lucha mundial por algo que, cada vez más, es considerado una mercancía más preciosa que el oro o el petróleo: el agua.
El río Alwero en la región de Gambela, en Etiopía, proporciona tanto un sustento como una identidad a los pueblos indígenas Anuak, quienes han pescado en sus aguas y cultivado sus riberas y las tierras colindantes durante siglos. Algunos Anuak son pastores, pero la mayoría son agricultores que se trasladan hacia las áreas más secas en la temporada de lluvias antes de retornar a las riberas del río. Este ciclo agrícola estacional ayuda a nutrir y mantener la fertilidad de los suelos. También ayuda a estructurar la cultura en torno a la repetición de las prácticas de cultivo tradicionales, relacionadas con las lluvias y las crecidas de los ríos, en la medida que cada comunidad se preocupa de su propio territorio y del agua y tierras agrícolas a su interior.
Una nueva plantación en Gambela, de propiedad del multimillonario árabe, Mohamed al-Amoudi, es regada con agua que se extrae del rio Alwero. Miles de personas dependen, para su sobrevivencia, del agua del río Alwero y los planes de riego industrial de Al-Moudi podrían acabar con el acceso que tienen a ella.
Fuente: http://www.grain.org

2 comentarios:

José Repiso dijo...

TÚ VES CRUEL LO QUE TE CONVIENE.

Cuando contaminas, eso tiene consecuencias crueles ambientales, incluso causas enfermedades a los demás por esa contaminación.
Pues así están de "invisibles" las crueldades, tú ves cruel lo que conviene; y al otro le conviene otra cosa y al otro otra cosa.

Y todo únicamente porque no se valora al que demuestra, al que desconfunde, al que aclara y distingue, al que profundiza, al que detalla qué es cada valor y los hace todos coherentes.
La única causa es esa. Alguien puede demostrarte algo; pero, si tú no lo valoras, ayudas sin duda a que gane la sinrazón -y toda injusticia es una sinrazón-.

Y te digo más: Cualquier permanencia de la crueldad nace de los que siembran la sinrazón.

Sí, de esos que ayudas todos, absolutamente todos los días mientras ninguneas evidentemente a los que demuestran.

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Si en un lugar el bien no se valora; pues, entonces, el bien no sirve.
Si la razón no se valora; pues, entonces, la razón no sirve.
Si la honestidad no se valora; pues, entonces, la honestidad no sirve.
Si la sensibilidad no se valora; pues, entonces, la sensibilidad no sirve.
Si el esfuerzo limpio no se valora; pues, entonces, el esfuerzo limpio no sirve.

¿Comprendes cómo sirve todo?
Por tu responsabilidad -o deber ético- de valorar bien.

Por el contrario, si ya vas corriendo a ayudar a lo mismo, por consecuencia lógica muchas de las injusticias que hay en el mundo -y a las que hipócritamente criticas- están causadas también por ti.

José Repiso dijo...

Parte de la esencia del sentido crítico es poner en duda lo establecido, evidenciando sus errores o sus injusticias.

Así, no hay nada -para el sentido crítico o para la racionalidad- intocable, dado al "porque sí" como ya totalmente bueno -incuestionable-.

Incluso, para la libertad, no puede haber opciones impuestas o con alguna presión o amenaza. Claro, no se puede imponer ser patriótico a la fuerza, confiar en una política a la fuerza, etc.

Pero, frente a eso, hay unos intolerantes que PATRIMONIALIZAN la familia, el Estado, la democracia, el cristianismo de una manera indiscutible o fanática -como perros guardianes o integristas o a cerrazón- que no permiten nunca la libertad de pensar en... un mejorable Estado o también democracia u otra cosa que incumple muchos de sus deberes éticos.

Sí, es como si a alguno -en su locura sin remedio- se le ocurriera patrimonializar a la libertad misma, o a la posesión de la patria o de Dios, etc.