sábado, 2 de febrero de 2013

Si tú te beneficias de una injusticia, significa que tú estás AYUDANDO a esa injusticia.    
Y de ayudar a una injusticia siempre hay beneficios: en facilidades, en adquisición de recursos, en apoyos, en desaparición de obstáculos y de detractores, etc.
Así es, la sociedad es un conjunto de beneficios que se consiguen o no, o que hay más facilidad o no por conseguirlos en función de consentimientos -sin renuncias imprescindibles desde unos principios éticos- o de "colaboracionismos"  que van desde la pasividad, la indiferencia o el "dejar pasar" una cosa u otra que es reprochable éticamente; pero beneficia el hacerlo, y... se hace.
Ahora bien, el que no lo hace, sin duda se queda sin esos beneficios -al margen de los beneficios de conciencia que sí los tiene, y probados-; por lo que deberá luchar desproporcionadamente mucho más para sobrevivir.
También, se debe considerar que unos se pasan toda la vida beneficiando a una parte conveniente de la sociedad -para que funcione esa parte en desequilibrio- y no beneficiando al todo de la sociedad -para que funcione toda la sociedad, en donde sí está la verdadera "construcción"-. Cierto, si de verdad se defiende la "naturaleza", gravísima insensatez sería el sobreproteger a... cualquier parte.
La coherencia de todos mis escritos DEMUESTRAN -ahí están- que no me alineo obsesiva y erróneamente a proteger una parte, sino a atender al "vehículo entero de la sociedad" y, en claro, no colaborando  o "dejando pasar" ninguna parte -reprobable en ética- que los demás hacen, por recibir beneficios "convenientes".
Por último, para que funcione cualquier injusticia ha de tener imprescindiblemente un colaboracionismo -si no, no existirá- y, en eso, una mayoría van haciendo la "vista gorda", frivolizan, van haciendo una bola de nieve de irresponsabilidades, desprecian la racionalidad -que es la única base para que funcione todo el mecanismo social-, van alimentando un sutil cinismo, sí, una fría condescendencia a lo vano, un perverso "buenismo".

2 comentarios:

José Repiso dijo...

DAR LA CARA A LO QUE FALLA, O NO DARLA (ah, lo primero requiere renuncias éticas y, quizás, quedarte desprotegido o más solo como, p. ej., de tantos, el que defiende a la mujer en un país islámico muy extremista).

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Para DEMOSTRAR únicamente sirven las reglas de la razón: el tú "desnudo" frente a la razón, sin rodeos, sin influencias, sin medios de comunicación, sin credibilidades, sin consignas, sin avales de ningún tipo.
Es decir, la razón o la demuestras o no; es lo que eres capaz de dar de ti, "tú solo".

José Repiso dijo...

Anónimo dijo...
El poder de la verdad es extramadamente más débil que la mentira.
La verdad no cuenta con gobiernos, con ejércitos, con dictadores, con multinacionales, con la mediatización interesada de los medios de comunicación, con la indiferencia de facebook, con armas, con espectáculos, con chovinistas, con dogmáticos religiosos, etc.
La verdad no cuenta con nada, nadie le ayuda de corazón, solo cuenta con el corazón tuyo, con un alma que se separe de eso, pero muchísimo ayuda a pisotearla.
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22 de diciembre de 2011 13:28
José Repiso dijo...

Unos solo sufrir de lo que los demás pisotean; pero, esos "demás" siempre son los que tienen recursos, licencias perversas o antiéticas y comodidades para montárselos de santos -dominando en todo- siendo únicamente unos HdP, en esencia sin engaños.