jueves, 4 de marzo de 2010

"La naturaleza es la influencia que recibimos genéticamente, cosas tan difíciles como respirar cuando se duerme. Pero hay otra información que llega no por los genes sino por el aprendizaje social: la imitación, el ensayo y el error".
-----------------------------Jesús Mosterín

Los extremistas, los fanáticos, los intolerantes, los violentos del imponer una ideología o una religiosidad por la fuerza -o sea, con reacción de represalias o con condenas arbitrarias eternas- siempre buscan un truco o un punto débil con el cual atacar a la democracia, a la libertad, al "deja decidir mi vida", o a la tolerancia. Uno de esos trucos es el utilizar que existe por donde sea "libertinaje" -para franquear o desvirtuar al centro de todos valores democráticos que es la libertad-; y, de tal manera, que ya por esa vía o truco todo les puede parecer o ser "libertinaje", según sus conveniencias, para defender o proteger uno u otro "de sus extremos".
Pero, contra eso y en responsabilidad, todo ciudadano, toda institución democrática lo que debe defender como primero es la existencia de la libertad; y de que, de ahí, se pase a otra cosa por una u otra depravación, eso ya es sólo un asunto de educación y de decisión personal o, bien, de convencimiento, es decir, de promover educativamente y mediáticamente -en libertad- una justa conciencia social.

2 comentarios:

José Repiso dijo...

El que cualquiera no sea patriótico no da patente de corso para que se le pisoteen sus derechos; y, asimismo, el que cualquiera no participe en algunas tradiciones de crueldad, tampoco significa que se le trate como menos que una persona.

José Repiso dijo...

Yo me siento de quienes NO PISOTEAN LA DIGNIDAD NI LOS DERECHOS HUMANOS (al igual que uno no aprecia a su madre repugnante que siempre lo ha maltratado, pues criar o ser madre o ser patria nunca es parir); en coherencia, nunca me he sentido español.