viernes, 16 de julio de 2010

Cuando la gente ayuda a la sinrazón (a los que confunden, a los que manipulan, a tanto pedante que no aporta nada, a vividores a costa del sudor del otro, a frívolos que ningunean las injusticias, a oportunistas que no demuestran nada, etc.), HAY MÁS SINRAZÓN EN EL MUNDO. Que no diga nadie que no es responsable de eso, no, nunca, que no es responsable de la realidad, ésa precisamente que heredarán todos y sus hijos (lo peor es que siguen y siguen ayudando a la sinrazón y, luego, se convencen de que es algo ético).
El que pisotea los derechos humanos puede, algún día, darse cuenta de su error y ya no pisotearlos (porque tenía unos valores equivocados) pero, el que se burla de los derechos humanos, nunca se dará cuenta de nada (porque no tiene valores). Esto último les ocurre a demasiados ahora.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo que siempre va a ocurrir es que los que tienen poder de la mentira y de la doble moral y de la manipulación van a seguir por seguro organizándolo todo en predeterminar "una única salida" o un "único sentido" consistente en ser sólo ellos ayudados -desde aplicación de tantos poderes- para los demás.
Sí, las injusticias o las crueldades sólo se originan a partir de ellos, "paradójicamente" los que van de buenos.

José Repiso dijo...

En el contexto vital, engaño sobre los sentidos NO PUEDE EXISTIR nunca porque, obligatoriamente, primero ha de existir un actor -con una voluntad o con una intención- que los engañe; al igual que, para existir "habla", ha de existir un "hablador" (o, para existir "camino", ha de existir un "caminador"). No obstante, sí -y sólo como añadido al contexto base de lo vital-, eso es posible en un contexto algo desnaturalizado, o sea, en un contexto cultural o social donde es el "agente social" ese preciso actor que sí engaña con una preparada dirección o con un preparado artificio.

Por eso, es lo social ese elaborado actor que sí desvía o engaña -en la manera posible- a los sentidos (puesto que ya aísla mucho a los instintos de su propia naturaleza y, estos, se condicionan a eso).
Por ejemplo: A todo animal doméstico, claro, les condicionamos sus sentidos, los engañamos "a posta" para el proyecto de nuestra intención individual que ya está engañada, a su vez, por el proyecto de la intención de cultura o por el agente social antedicho.

Pero, al margen de lo social, los sentidos son, en perfección, consecuentes (resultados perfectos) y, en necesidad, suficientemente perfectos. Ahora bien, si ya los comparas al patrón o a la locureta de una intención por supuesto que no, en contagio; pero recuérdese que, para que exista "rebuzno", obligatoriamente ha de existir "rebuznador" -como cierto científico que hay, y haylos, por ahí-.