domingo, 11 de julio de 2010

LA RESPUESTA AL USO Y COSTUMBRE

Todo ser vivo es “una adecuada respuesta” al medio –que es cambiante–; por lo tanto, un ser vivo, para que sea equilibrado, ha de realizar una respuesta que, superándose inevitablemente en información, evoluciona –cambia– conforme a como lo hace el medio. Ésa sólo es la base del equilibrio, no que dé una respuesta fija, inconsecuente, involutiva u obsesiva.

En cualquier animal, sí, es muy difícil ese desequilibrio en lo que se refiere a su condición psicológica, debido a que no se deja influir por un miedo o por un placer que no existe –a no ser que se lo transfiera el ser humano–; eso es, se deja determinar directamente por sus instintos, los cuales son ceñidos o moldeados sólo por su medio natural. Ya un cierto desequilibrio podría tener en lo que se refiere a su condición funcional u orgánica; o sea, que sea anormal, que sea deforme.

Pero algo ocurre totalmente distinto en el contexto de un ser humano, y es que su condición psicológica se encuentra constantemente influida por los roles de una sociedad –por sugestiones culturales, por ideas preconcebidas, por sublimaciones conceptuales, por rumores, etc.– que alertan y sobreactúan en su capacidad psicológica natural y, por cierto, le inducen, le encadenan o le obligan –casi sin poderlo evitar– a... la obsesión, a la repetición de una misma o fijada respuesta –en las muy diferentes circunstancias–. Y, aún más, hasta plenamente sociedades pueden caer –in extremis– en tal obsesión como en el nazismo.

A ver, profundizando, todos quieren ser aceptados en una sociedad en función de una condescendencia hacia lo que está establecido como única voz predominante y simpática –aunque esté totalmente desequilibrada–, algo que dicta quiénes van a triunfar o a ser positivos (por ejemplo: en las sociedades machistas que nos han predecido un alardear un gran dominio sobre la mujer daba, a cualquiera, un canje seguro para el bienestar, para el éxito; y ése, así, tenía prioridad en lo mediático, en una o en otra institución cultural o política).

Pero ¿la sociedad en general ha progresado o ha mejorado por ello?; ¡no!, rotundamente. Siempre ha existido el disonante y ofensivo tono que provocaba –con unos grandes esfuerzos– una paulatina conciencia ya más demostrada o racional que hacía cambiar las cosas, porque –así– se cambiaba la respuesta.

Una época hubo en que todos decían la misma –la cual, enfermamente, creaba miedos y monstruos más allá de los mares–; ésa de “La Tierra es plana”. Claro, era plana y, todo el que dijera lo contrario, era el desequilibrado.
También hubo otra durante siglos que predeterminaba –voluntaria u obsesivamente– para siempre la esclavitud: “Sí, amo”.
Una u otra eran de uso y costumbre para “estar bien”, para recibir halagos o facilidades materiales o de trato, para salir... en los medios. Una u otra suponía, asimismo, no llegar a ninguna parte que no fuera a lo mismo (el desequilibrio o lo injusto por decreto).

Aunque, afortunadamente, siempre ha existido la voz disonante –ninguneada y tirada lejos, echada al final de la cola– que ya estaba harta de: “Sí, amo”, “A sus pies, amo”, “Sí, amo”, "Sí, sinrazón", “Sí, gran amo”.

8 comentarios:

silvialoustau dijo...

Si algo me viene genetico, de mi abuelo anarquista, es el odio a los opresores.Esa foto es tan terrible y sin embargo, quizá mientras escribo esto, en algun lugar del mundo está sucediedo. Mi generación perdio la vida por luchar por un pais justo, yo seguiré el camino y el de La Memoria.

SilviaLoustau

www.silvialoustau.blogspot.com

André Cruchaga dijo...

Por supuesto, poeta. Todos deberíamos desterrar esa condición asfixiante de opresesión de personas y sociedades. La libertad es una conquista diaria, individual y colectiva.

André Cruchaga

Andrés Aldao dijo...

Pertenezco a la generación que combatió a la Triple A y a su continuidad. Fuimos combatientes, muchos perdieron la vida, otros fuimos condenados al ostracismo del exilio, del verdadero exilio, con la pérdida de todos los bienes, la nacionalidad. los amigos y compañeros y, pese a todo, seguimos en la lucha. No fantaseamos heroísmos inexistente, no hacemos buena letra ni le chupamos la media a nadie, porque la lucha nunca cesó, porque la explotación, el tráfico humano, los niños y las mujeres esclavos siguen generando las mayores ganancias y las peores muestras de la condición humana.

Andrés Aldao

www.artesanosliterarios.blogspot.com

Norma Segades - Manias dijo...

Que puedo agregar a las opiniones de Silvia y Andrés acerca de lo que nuestra generación vivió a lo largo y a lo ancho de nuestra Argentina. Pero lo peor de todo es que, a pesar de haber segado 30.000 vidas, la infamia todavía continúa habitando en la particular indiferencia de algunos contemporáneos. Por ello es que debemos continuar sosteniendo la memoria, la disposición para la lucha y el honrado ejercicio de la palabra que reclama y denuncia. Muchas gracias José. Muchas gracias.

José Repiso dijo...

Amigos: considero, de verdad, muy sensato todo lo que decís -y yo nunca dejo sin reconocer, por principios, lo que es eso.

En esta vida, si has de RESISTIR, de LUCHAR inevitablemente contra la injusticia, contra la crueldad o contra la indignidad, es imposible el hacerlo desde la no-acción y desde la no-denuncia.

Y, como comprederéis, eso es -per se- algo violento, no deseado, no ideal.

Sí, amiga, suponte que lo único que deseas es exquisitez de todo muy bonito y sólo dar besos a tu amado; pero, al querer dárselos, no puedes, te impiden verlo -o sea, existen unos obstáculos o intolerancias- y, además, existe una crueldad -una indignidad- sobre él o sobre ti. Claro, reaccionas no precisamente con piropos o con ideal o pacífica aprobación.

Pues bien, lo mismo ocurre en la madre que trata de cuidar a sus hijos, prácticamente en todo lo que requiere esfuerzos de bien que, sin rodeos, se enfrentan o que tienen que sobrevivir entre injusticias.

Es cierto, hay quienes -dándose de buenos- dicen que tienen una educación exquisita o maquillada o artificial -diría "de conveniencias"- hacia todo porque, como lo tienen o lo han tenido todo, ¿qué necesidad ya tienen de estropear ese buen estado "del tenerlo todo" luchando contra algo? Y también, como no les ha llegado mucho una u otra crueldad estando sólo entre mimos y en burbujas, pues muy fácil así le es la cursilería, el peloteo, el halago obsesivamente imparable.

Bueno, amigos, no hay máscaras que valgan; y si amáis el bien, la justicia, tenéis que correr riesgos -que es valentía-, lo cual no significa pasividad o engaño.

ANA MARÍA dijo...

Estimado José, gracias por el envío que dispara la impotencia ante la injusticia social, la segregación y la contínua exclavitud de pueblos ante la soberbia de los poderosos. La única salvación de los pueblos dominados, además de la alimentación fundamental desde la niñez y la salud es la EDUCACIÓN. No es en vano el retaceo que se hace de ella para tener sumergidos a los hombres como especie. Además tenemos "la obligación" de despertar la conciencia ecológica sobre el planeta. Nuestra especie está acelerando la destrucción del mismo, sobre los seres inorgánicos y los seres vivos. Al destruirlos nos destruimos, ya que somos una cadena de la compleja reded la vida en la Tierra.La lucha es de todos, no unipersonal ni de vedetismo en ningún aspecto, solo así lograremos algo en estos momentos críticos de nuesta historia.Gracias nuevamente. Ana María Manceda

José Repiso dijo...

Ana María:
Cuando escucho unas palabras tan sabias como las tuyas, que no las encuentro en ningún medio de comunicación, sé que luchar con la verdad por delante sirve de algo.
Sí, Ana María, EDUCACIÓN es donde empieza el camino, ése de los valores para que, con ellos, hacer paz y justicia en el mundo (porque sin ellos, sin esos valores, no se puede adquirir una capacidad para hacer paz y justicia).

Pero, entonces, ¿por qué todos los medios de comunicación, de mano de unos anti-intelectuales (pues intelectuales sí que hubo siglos atrás, ahora no, en cuanto que intelectualidad es un amor primero a la verdad y a quienes la dicen en intelecto, en sensatez) ayudan al frívolo, al "lo digo sin más y porque sí", al famoso de no saber nada, aún a ése que se hizo rico o prestigioso a través de una dictadura, o al que ya tiene demasiada ayuda o al indiferente o al que no demuestra nada y que no deja hacerlo?
Sí, educación es educar... verdad -lo que está o se puede demostrar como tal-, no educar a capricho de unos que imponen lo que es verdad, porque no la demuestran ni dejan hacerlo. Educación es también aprender la dignidad, aprender que todos los seres humanos tienen una dignidad en función de unos derechos y de unos esfuerzos que son mayores en cuanto menos ayuda se tenga.
Sí, en el mundo sólo hacen daño esos que no hacen el bien ni dejan hacerlo, o sea, no esos humildes trabajadores que nada pueden, sino esos que están "de buenos" y confundiendo -enturbiando- en el poder y en los medios de comunicación.
SIEMPRE HA OCURRIDO IGUAL, ¡siempre!, cuando estaban los de Videla, ¡cuánto bien presumían educar!, y los de Stalin y los de Franco y los colones en América frente a los indígenas, ¡cuánto bien presumían educar unos y otros como ahora!
Pero ¿por qué no sus miles de mentiras al fin se las dejan sólo para ellos y dejan al mundo en paz y mejorar?
Sin embargo, ya verás cómo seguirán con el morbo, con los prejuicios, con el negocio de hacer famosos a estúpidos y con mentiras y con más mentiras -en España hay medios que demostraría objetivamente que el cien por cien de lo que dicen es total mentira; no algo de mentira, sino total mentira-. Ese es el negocio y también su máscara; y lo imponen! La verdad para ellos es como hacía Juan Palomo: "yo me la guiso -me la invento- y yo me la como -sin que intervenga el contraargumento-.

Gracias, Ana María, sé que hay personas que valoran lo verdadero que está debajo de la piel, no ese enmascaramiento y vana presunción de tantos, eso te lo agradezco y de corazón.
Con cariño

José Repiso dijo...

SOBRE CAMBIAR LO QUE PARECE IMPOSIBLE:

Existe algo que es "ACTUAR" y otro algo que es "NO ACTUAR"; pues con el primer algo se arreglan las cosas. Por aquí se suele decir "Todo tiene remedio menos la muerte". Y es así, todo tiene remedio, cada uno actuando de una forma de concienciar las cosas y van sumándose cada vez más que actúan. Pero con lo que no se arregla nada (siguiendo la misma putrefacción) es con estarte quieto, callándote, escondiéndote detrás de tu puerta y aceptando todas las mentiras y confusiones.
¡Así no! Existieron sociedades que parecían imposibles de cambiar y, al final, se cambiaron; y se cambiaron con la iniciativa de muy pocas personas. Si piensas que todo es imposible, nada harás porque sea posible; por eso hay que luchar y luchar...