domingo, 24 de octubre de 2010

ME REPUGNAN VUESTROS "BUENOS"

Ante tanta hipocresía y falsedad sólo dependiendo de los todopoderosos hilos de la IMAGEN y de la PALABRERÍA (donde se apoya hasta el último de los que manipulan), prefiero "las personas malas" pero siempre haciendo hechos buenos con estricta honradez que, "las personas buenas", pero a costa del desvergonzado chovinismo -de "alma vendida" o incondicional- y del buen papel de teatro (esencialmente determinado en la pasividad y en la conveniencia, dejando pasar -sin contraposición activa o responsable o ética o ya "de verdad" o "de corazón"- una u otra injusticia); sí, esos buenistas que sólo calientan la cama a los elogios y al "me trae cuenta", esos del imprescindible escenario especulado más siempre publicitado, de la imparable vanidad, de la inevitable máscara y, en mentira total, de lo mediático; sí, esos que únicamente piensan en ellos, en sí mismos, por sus egolatrías, por sus grandes y pequeñas mentiras rentables y por sus sinrazones impuestas -sin un ápice ni rastro de ética- pero, además, por sus juegos sucios moviendo o preparando influencias para tener poder o para recibir premios, por sus ligerezas bien montadas, por sus libros (que dicen que a miles son buenos, ¡ya!, ¡qué mal dejan a Cervantes con apenas uno!, ¿no será que toda imposición -claro, puesto que no permiten otra cosa- les conviene para aligerar negocio a costa del sufrimiento y de la dignidad de los demás), y también, por último, por sus grupos "de amiguismo o de poder" (pero ¿cuándo Darwin tuvo un grupo mediático-peloteísta para sustentar su razón en eso?; él, a lo que se dedicó es al... saber, y demostrando, ¡eso ya sí es, a total honradez, ética!).
Buenos, con esos montajes mafiosos y astucias, nunca lo son; pero, destructivamente -para los valores éticos y, objetivamente, alimentando los mecanismos de la injusticia- son capaces de parecerlos, jugando así con el mundo para sus exclusivos beneficios.

7 comentarios:

Juan C. dijo...

Nadie es totalmente bueno, ni malo, pero lo cierto es que el mundo es una gran mentira, donde la mitad de la humanidad quiere engañar a la otra media, y viceversa.

José Repiso dijo...

Por supuesto, Juan, lo de total -en una cualidad ya sea esperanza, crueldad, etc.-, y también lo de perfecto ya va siendo hora de que todos se lo quiten de la cabeza; pues todos tenemos un nivel -o sea, siempre una cantidad- de alguna cualidad, no toda en cuanto que, tal totalidad, la que se considere, sólo estaría siempre determinada por los hechos (y no todos los hechos "ya están hechos").


Es cierto; pero, eso, Juan, aunque sea así -que lo es-, no justifica o no exime a uno o a otro, a nadie "de lo que ha hecho" y también "de lo que debe hacer"; y -en una base o en un sustento que lo tiene todo- ten en cuenta que, de lo primero, nunca puede haber una impunidad y, de lo segundo, nunca se pueden eludir unos principios éticos o de civilidad -lo que es la responsabilidad ética- por los cuales se garantizan los derechos humanos -para todos- y un progreso que defiende un bienestar y un convivir imprescindible -para todos-.
Bueno, gracias y, sobre todo, por ese detalle en indicar esto que era muy preciso de aclarar -o demostrar-.
Saludos afectuosos

Adelina dijo...

José, todos tenemos el deber ético o la obligación cívica de apoyar a quien nos libra o nos desconfunde lo que hemos tenido como error durante siglos, que es lo que nos ha hecho injusticias.
Cariñosamente.

José Repiso dijo...

Ahora se habla, como truco de moda, el "es que es mi opinión", "es lo que me parece".

Ya aclaré en otro sitio que la opinión es "el decir", "lo que tenemos todos", con o sin esfuerzo, con valores éticos o sin ellos, con algo de razón o sin nada de razón pero ¡siempre! depende de la conveniencia -si no, sería estrictamente imparcialidad, lo que únicamente se demuestra y no se opina, sólo razón o rigor-.

Pues bien, el que afronta una injusticia grave o algo que atañe a todos o algo que educa a todos (una información), por un rigor, es un total sinvergüenza si habla, si más ni más, de... opinión. Para demostrarlo y, también para comprenderlo, hay que ir a un contexto de un rigor; sí, éste será el de un proceso judicial, por ejemplo. Allí, allí no puede ir uno locamente a decir "opino que la mujer asesinada quiso ser asesinada" u "opino que él la asesinó" o "me parece que él fue el asesino" o "creo que ella era también asesina".

Por eso, LO ÚNICO QUE HAY QUE VALORAR para no ser uno un irresponsable o un sinvergüenza es LO QUE ESFORZADAMENTE SE DEMUESTRA.

José Repiso dijo...

ACLARACIÓN PARA CABEZOTES ESPECIALES:


Hay por hay chismosos -que viven a costa del engaño- que aconsejan u opinan o sugieren que la emoción -eso- es lo primero, que la emoción ya la tiene el ser humano sin más ni más, como caída de un nosequé o del limbo.

Claro, para la sugestión, para el engaño, para la manipulación, para ser unos auténticos caraduras, les conviene publicitar que la emoción es... nada más que lo primero.

Pero, ¿lo primero de qué?, ¿del cuerpo?, ¿del coco?, ¿de la existencia?, ¿del mismo medio natural?, ¿del mismo conocer el medio natural?
Y, si está primero o antes del medio, entonces, ¿de dónde viene precisamente ella?, ¿del vacío?, ¿del cono de la Benarda?, ¿de una nube?, ¿de qué?; y si está antes de los conocimientos del medio, ¿es acaso un anticonocimiento?, ¿una luz extraña o ciclópea acaso?, ¿una sombra?, ¿qué?

Pero... ¡no se enteran! que el ser humano no tiene las cualidades en cajones independientes para sacarlas a capricho o por gustos o por modas, sino "su todo" es "el conocimiento que ha adquirido" y, personalizándolo parte de él, a su también ego-modo, pues también lo ha emocionado; o sea, HA HECHO CONOCIMIENTOS EMOCIONALES, los que le recuerdan tal miedo o tal deseo o tal amor.

No, no que las emociones vienen del Más Allá o de Marte o del Vaticano, sino que SON CONOCIMIENTOS que remiten a experiencias MUY CONCRETAS, muy íntimas, etc.

José Repiso dijo...

TODO VALOR ÉTICO -EN EL FONDO- SE FUNDAMENTA EN EL "SABER DIGNIFICAR". ASÍ ES, DEMUESTRAS A TU MADRE QUE LA AMAS Y QUE LA PROTEGES SÓLO PORQUE VERDADERAMENTE LA DIGNIFICAS; Y DEMUESTRAS QUE TE IMPORTAN LOS DERECHOS HUMANOS DE LOS MÁS DÉBILES SÓLO PORQUE PRIORIZAS -POR ENCIMA DE TANTOS INTERESES, INCLUSO DE LOS TUYOS NO TAN IMPRESCINDIBLES- SU DIGNIDAD.
ES DECIR, CUALQUIER DERECHO SÓLO SE PONE EN MARCHA DIGNIFICANDO -Y SABIÉNDOLO HACER-, NO PASANDO POR ALTO CUALQUIER DISTINCIÓN NATURAL O ESFUERZO DE NADIE.
PERO ES LO CONTRARIO LO QUE PRECISAMENTE HACEN MUCHOS DE LOS QUE VAN DE CORRECTOS O DE SENSATOS, ESO, LO CONTRARIO.

José Repiso dijo...

Todo tiene unos requisitos determinados porque sea algo, porque exista y funcione en distinción como "un algo", como un elemento activo y diferenciado de un contexto.
Por ello, para conocer la realidad, para conocer algo como "coche" -por ejemplo- se han de cumplir ciertos requisitos ya determinados por la conciencia. Para no liarla, para no confundir, para no errar, etc.

O sea, para amar, primero se ha de determinar en conciencia qué es amar en la máxima proximidad o exactitud para diferenciarlo "de lo que no es amar", así es.
Aún más claro, para pilotar un avión se ha de determinar en conciencia qué es realmente pilotar un avión, eso por obligado; si no, se confunde, se va de "modestia estúpida o destructiva", se manipula, se daña.