lunes, 1 de noviembre de 2010

EL PREJUICIO Y LA DUDA

La “determinación genética” no duda, ni los sentidos dudan (si huele físicamente “a algo” es que huele “a algo”, y ese sentimiento lo transmite el olfato al cerebro de una manera implacable, “tal como se siente”, con prioridad a una evocación cultural), ni un acto reflejo duda jamás, ni aun “tu consecuente observar o tu atender el peligro próximo” (es decir, tu vigilia en la realidad por tu supervivencia no duda). Ahí, porque sencillamente no existe, no es necesaria la duda.
Además, cualquier animal –primariamente– no duda, sino reacciona ante hechos de agresividad y de convivencia, y ya sabe de forma objetiva cuáles son –sin dudarlos–. Digamos, con seriedad, que todo ser vivo sólo da una respuesta a cómo es el medio y, que tal respuesta, nunca duda en cómo es el medio; esto es, “el medio se lo ha aprehendido por funcionar él también como medio”, pues él es componente del medio –y por eso “lo sabe”–, no más.

Entonces, ¿qué duda?
Los seres humanos han evolucionado hacia una dicotomía gnoseológica “por un interés social o por un interés de trascendencia”, prejuzgando muchos aspectos de su realidad misma o, en claro, formando prejuicios que le sirven socialmente, que le interesan. Así, conlleva un prejuicio y, por defenderlo, ha de dudar por obligado en cuanto que, la duda, sólo lo puede hacer y justificar.

Veamos como se creó la duda:
Se dudó de que un ser humano fuese sólo un ser humano y, por ello, se consideró “algo más”, se consideró un dios..., ¡ya se creó el prejuicio y la duda junto al prejuicio! A partir de ahí “ya todo no es lo que es, sino es algo más” y se sumaron prejuicios y prejuicios hasta formar un entramado de prejuicios con sus correspondientes dudas (el dudar que eso sea eso o aquello sea aquello).

Objetivamente, este procedimiento, es un desequilibrio con respecto a lo natural o con respecto al medio pero, a tal extremo ha llegado, que gran parte de la ciencia está contaminada o es acientífica; sobre todo la que es institucional o corporativa. Sí, no nos engañemos, la esencia de lo científico es el sólo demostrar, el reconocer “lo demostrado sea quien sea”, y ¡jamás! por otra condición, por... un corporativismo –aunque éste se puede añadir a esa prioridad o cuando se cumple rigurosamente esa prioridad–.
Entiéndase, la predeterminación irracional para concebir el conocimiento o lo racional radica en que, con tantos prejuicios, “se duda que la realidad sea la realidad” y, así, todo es válido.

Lo explicaré mejor, los seres humanos –en sociedad– han evolucionado sólo porque cada uno –tú, ése o aquél– tiene unos intereses que se proyectan hacia todo y hacia los demás; pero, esos, le crean una dependencia de desconfianza crónica en la totalidad de sus decisiones: él te ama “a condición de”, él te apoya “a condición de”, él te sigue “a condición de”, etc., con una gran elaboración de dudas y de sospechas –porque su decisión sea segura, ya que hay una búsqueda obsesiva de la seguridad– únicamente por defender a ultranza sus intereses (y es eso una “tendencia egosocial” adquirida a través de las costumbres del prejuicio y a través de valores del proselitismo y, por tal, siempre maniqueos en “ése es de los míos” o “de los no míos”).

Galileo hizo exactamente lo contrario, “salirse de ese corporativismo seudo-racional” y obedecer sólo a lo que se demuestra sea quien sea, aparcar todos los intereses y verificar –nada más que con reglas racionales– que aquello es aquello, sí, por unas diferencias efectuadas. La razón te obliga porque es tu naturaleza, inesquivablemente, a concebir que tú eres un ser humano y ése también es un ser humano; aunque, con trucos, puedes guiarte ya por intereses –y no aparcarlos– para... desequilibrar lo que eres.

Y, por último, porque ya la razón tiene enfrente eso, los prejuicios –como obstáculo extrarracional –, ha de evitarlos –claro, dudándolos, y con una “duda racional”–.

José Repiso Moyano
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7 comentarios:

José Repiso dijo...

POR ORDEN, LAS PRIORIDADES QUE HA DE TENER -POR COHERENCIA- UNA PERSONA ÉTICA:

1º- El que todos los seres humanos, uno a uno o cualquiera, tenga una dignidad mínima; y, también, el que se le cumplan sus "derechos humanos".

2º- El que ningún esfuerzo racional humano sea despreciado.

3º- El que se atienda siempre al que tiene menos recursos para sobrevivir y aun para expresarse.

4º- El que se valore siempre la responsabilidad sobre los hechos.

5º- El reconocer siempre "las cosas como son", por encima de unos intereses particulares.

6º- El no callar una injusticia, el honrar a tu decir veraz u honesto, a ese "dar de palabra", y nunca engañar "como mensaje para la sociedad".

7º- El honrar y el defender a tu familia, sobre todo a tus padres.

8º- El no dar privilegios a un pueblo o a un grupo sobre otro, sin considerar sus circunstancias, por justicia.

9º- El proteger siempre, por lo general, a todos los seres vivos pero, antes, desde luego, a los seres humanos.

10º- El dar un ejemplo de la mejor convivencia posible a tu país; y defenderlo en su causa justa.

José Repiso dijo...

La coherencia sólo la garantiza este orden; si se cambiara, por ejemplo, el 7º por el 1º, ya no habría una coherencia, puesto que la mafia italiana ya considera la familia en primer lugar siendo totalmente depravada.
Ahora bien, si a un miembro de tu familia -tu padre o tu primo- se le pisotearan los derechos humanos o no tuviera una dignidad en eso, estaría en primer lugar.
Considérese que este orden no trata de "conveniencias", sino de principios éticos.

José Repiso dijo...

ACLARACIÓN PARA CABEZONES ESPECIALES:


Hay por hay chismosos -que viven a costa del engaño- que aconsejan u opinan o sugieren que la emoción -eso- es lo primero, que la emoción ya la tiene el ser humano sin más ni más, como caída de un nosequé o del limbo.

Claro, para la sugestión, para el engaño, para la manipulación, para ser unos auténticos caraduras, les conviene publicitar que la emoción es... nada más que lo primero.

Pero, ¿lo primero de qué?, ¿del cuerpo?, ¿del coco?, ¿de la existencia?, ¿del mismo medio natural?, ¿del mismo conocer el medio natural?
Y, si está primero o antes del medio, entonces, ¿de dónde viene precisamente ella?, ¿del vacío?, ¿del cono de la Benarda?, ¿de una nube?, ¿de qué?; y si está antes de los conocimientos del medio, ¿es acaso un anticonocimiento?, ¿una luz extraña o ciclópea acaso?, ¿una sombra?, ¿qué?

Pero... ¡no se enteran! que el ser humano no tiene las cualidades en cajones independientes para sacarlas a capricho o por gustos o por modas, sino "su todo" es "el conocimiento que ha adquirido" y, personalizándolo parte de él, a su también ego-modo, pues también lo ha emocionado; o sea, HA HECHO CONOCIMIENTOS EMOCIONALES, los que le recuerdan tal miedo o tal deseo o tal amor.

No, no que las emociones vienen del Más Allá o de Marte o del Vaticano, sino que SON CONOCIMIENTOS que remiten a experiencias MUY CONCRETAS, muy íntimas, etc.

José Repiso dijo...

Uno dice que cada cual elige las prioridades éticas al capricheo o a la conveniencia, sí, o según de donde le venga el viento.
Éste es precisamente el punto fuerte -o el gran truco o el gran sustento- de cualquier dictador que le da por priorizar a la raza, al dinero, a la patria..., y hasta que pasa lo que pasa.
A lo loco, desde luego, se puede hacer todo -TODO ES POSIBLE- pero, a lo correcto o a lo sensato, sólo existe... un camino; y gracias a Dios porque, si no, todos cogerían muchan muchas o muchísimas sensateces diferentes ya apropiadas a sus correspondientes errores o locuras.


En resumen, lo sensato sólo tiene un camino, la justicia también, la paz también -que es el no empezar guerras-, la salud también y el no ayudar a la hipocresía, a la sinrazón o a lo injusto -lo contrario de lo que haces tú- pues... también.

Y luego ve por ahí diciendo que la culpa la tienen "otros", para inventarte un papel de "buenote", ¡qué cara dura hay que tener!

Anónimo dijo...

José! Su blog es muy certero, duro pero certero! Lo acompaño desde Buenos Aires
Un fuerte abrazo y ánimos!!!
gito minore

José Repiso dijo...

Todo lo que eliges para tu hijo, lo eliges muy bien hasta el último detalle; entonces, cuando eliges apoyar a alguien por una responsabilidad social, ¿por qué tienes tanta ligereza y vanidad? Así es, vas rápidamente a apoyar al famoso de turno, a lo que el marketing te ha vendido, a donde van todos fanáticamente, pero al que se esfuerza de verdad sin tantos ventajas de trucos LE FALLAS, porque falla tu ética.

José Repiso dijo...

El "sentir propio" (la SENSIBILIDAD propia) es lo único que diferencia a un ser humano de otro en su concepción libre del vivir o de la misma vida; y, evidentemente, la sensibilidad no es más que la emocionalidad: las emociones. Entonces, si eso se intenta coartar, se coarta su identidad esencial (cuando a un ser humano se le muere su padre, es solo su emocionalidad la que debe realizarse, no la que digan los demás; cuando un ser humano se enamora, es solo su emocionalidad -sin impedimentos- la que debe realizarse, no la que gusta a una "estética" o a unos esquemas inventados -porque son inventados- de control psicológico).