sábado, 13 de agosto de 2011

COMO SI NADA

Si hay algo que motiva a una persona mínimamente coherente y además sensible es el comprobar que, cierta parte de la sociedad, no reconoce la realidad -aunque no le guste- y sin reparos le da las espaldas, como si nada, indolentemente.

A todos los efectos las injusticias sociales no caen del cielo, y no son así por así, sino son creadas socialmente; cada uno de nosotros somos creadores de injusticias, por no reconocer algo, por impasividad, por patrocinar con nuestro voto electoral a quienes acumulan privilegios y consienten -porque lo consienten- que unos se mueran de hambre ante la contemplación de aquellos a los que les sobra demasiado.

En España, la mentira de los políticos ha sido constantemente perdonada por la gente y ésta la ha APRENDIDO, incluso la ha premiado, incluso la ha justificado en aras de que se conserven unos privilegios, para unos tan sólo.

El uso partidario de la lucha antiterrorista, el uso partidario de los medios de comunicación -para la mentira-, el eludir responsabilidades en el desastre del Yak-42 o del Prestige, la falta de consideración por las manifestaciones sociales, la adhesión a la intervención unilateral en Iraq -sin esperar la aprobación o la última resolución de la ONU-, el querer desacreditar o condenar a todo un partido o a un pacto político por la indecencia personal de Carod-Rovira con una ética de dos varas de medir, el amañar consecuciones electorales -como en la Asamblea de Madrid-, la justificación mísera de la especulación inmobiliaria o de una contratación laboral desahuciante e indigna para un progreso, atenta contra un mínimo sentido común; aún por poco que sea.

Pues ¡nada!, ni se ha reconocido -hasta la última hora- la crisis, ni se reconoció siquiera la corrupción de Marbella hasta sus últimas consecuencias -todos la respiraban allí, la bebían y vivían con ella sin darse cuenta-, etc.
Y esto, ¿hasta cuándo?...., ¿están capacitados para reconocer? -que es la cualidad imprescindible para todo lo ético-.

(* Sólo siente y sufre verdaderamente cualquier injusticia quien únicamente se da cuenta de esa injusticia: claro, ¡ellos no!, ellos siguen premiando a sus HdP, y a ÉL ni ápice de dignidad, sino lo trituran a censuras y a menosprecios.)

Se premia a quien contamina.
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2 comentarios:

José Repiso dijo...

LO QUE ATIENDES DESARROLLAS:

A lo largo del día cada persona atiende a cosas, conque la vida es ATENDER y, conforme a lo que atiende, eso cultiva y eso es su alma. Si en la vida de Jesucristo nunca lo hubieras atendido a él y sí a Barrabás o a las peleas de brutos, pues serías X por tus atenciones. Hoy en día pasa igual, si atiendes a cuatro sinvergüenzas mediáticos o de actividades estúpidas o fanáticas, tú en evidencia también eres un sinvergüenza, etc.

Cada uno es lo que atiende y, conforme a lo que atiende, tiene un resultado de conciencia, de crueldad o no. Si silencias a Gandhi, pues no tendrás conciencia de él y sí de futbolería, de tontería y de maltrato a la educación a tus hijos (pues la maltratas, maltratando a tu capacidad y ejemplaridad para educarlos).

José Repiso dijo...

A un grave error se ayuda:

- Con el negacionismo o la censura.
- Con la pasividad.
- Con la cortina de humo de la confusión, sobrevalorando o priorizando prejuicios mentales, modas o frivolidades mediáticas.
- Con el menosprecio al esfuerzo de quien aclara (puesto que racionalizar es aclarar en sujeción a una reglas comunes o racionales).
- Con el dejarte decidir (complicidad) por los poderes o por las ideas predominantes.
- Con el sobreayudar -algo que va contra la justicia o contra la dignidad- por tu parcialidad o por tus propios intereses.