viernes, 26 de abril de 2013

¿Qué es el Sentido Crítico?

Pues la aplicación rigurosa de las reglas racionales a cualquier hecho real y enunciado -que pretende ser cierto- sobre él.

En contrastación o en verificación, ante esa BASE de las reglas racionales, el sentido crítico CUESTIONA todo lo que se dice en la sociedad (donde impera -por orden- el interés mediático, el rumor arrojadizo y el tópico que se fija).

Y lo cuestiona con un PROCEDIMIENTO de imparcialidad, es decir, dando una
prioridad a las mismas reglas racionales sobre lo que uno mismo vaya a enunciar; por lo que aquí, en el procedimiento, es esencial la AUTOCRÍTICA: el DISCERNIR lo que es estrictamente racional de lo que no lo es de tu enunciado, esto es, el percatarte de que tu enunciado -con pruebas y con coherencia- DEMUESTRA racionalidad.

Lema de su aplicación:
- Lo que parece ser cierto -de lo que digan los demás y de lo que diga yo- aún no lo es, será únicamente cierto si se demuestra racionalmente y, además, rebate bien todas las argumentaciones que van en su contra.

Lo que imposibilita el sentido crítico (errores graves):
- Mansetud y obediencia: Porque el sentido crítico requiere imprescindiblemente CONTRAPOSICIÓN
, y no aceptar un valor o hábito de antemano dado como cierto.
- Cuestionar que un ser vivo no sabe verdad, que no sabe la verdad de la realidad: Si eso fuera así, ni un ser vivo, ni uno, podría sobrevivir ni un solo segundo. Puesto que cada ser vivo es una consecuencia directa de la realidad: sabe quién es su madre, qué alimento ha de comer, cuál es su depredador, etc.
- Cuestionar a la misma razón, cuestionar por cuestionar o por fanatismo, la duda irracional: Sí, cuestionar lo ya demostrado, cuestionar que los médicos curen o que una medicina -que lleva siglos curando- cure, cuestionar que los animales no se reproducen, etc. Negacionismo, delirios de negación o exterminar -por paranoia- todas las reglas que haya e instalar, así, en conveniencia alucinatoria un "todo vale".

1 comentario:

José Repiso dijo...

Si en el mundo hubiera habido solo obediencia, no hubiera evolucionado absolutamente nada, nada de nada, pues se hubiera obedecido siempre a lo preestablecido; y, así, lo preestablecido hubiera estado siempre fijado al modo de millones de esclavos -de poca e indigna vida- construyéndoles pirámides a cuatro soberbios e intolerantes iluminados.