jueves, 30 de octubre de 2014

La verdad (para ser verdad) no necesita a nadie ni a nada de las millones de oscuridades,trampas, trucos y excusas que son posibles con la voluntad. Por el contrario, la mentira absolutamente siempre necesita JAURÍA, tapadera, algún poder (o capacidad de imposición), crueles (que ulilizan el buenismo vacuo y la influencia interesada y la puesta en escena maquillada para renta) aunados a porque sí
 
La mentira no se defiende por sí misma, siempre supone y requiere colaboración de MONTAJE, complicidad. La mediocridad, el fanatismo político, la linealidad manipulante o una u otra imposición literaria, la antiética,... tienen facilísima su labor (con triunfo robado o forzado) con tal complicidad.

1 comentario:

José Repiso dijo...

Durante más de 10.000 años jamás las estructuras sociales crearon alguna facilidad para la verdad (o para las mujeres en sus igualdades).

Ahora, de un forma totalmente objetiva, la cultura -repletamente llena de los intereses creados de los poderosos y de los corruptos que viven a costa del pueblo- de ninguna manera va a permitir el acceso de la gente a la verdad.



De una manera infinitamente generalizada en ningún país de integrismo islámico los poderes van a facilitar que se hable de verdad: de los derechos humanos de las mujeres, de la libertad o dignidad del ser homosexual, etc.


O sea, hay países en donde de una forma objetiva, generalizadamente está prohibida la verdad.