miércoles, 16 de junio de 2010

"Todos se adeudaron" -para ir, sin ganarlo antes, al gran nivel soñado de vida-, esa será la curiosa cantinela de algunos abuelos para remitirse a estos tiempos. "Si tú -por ejemplo- personalmente no lo hiciste, ya lo hizo tu ayuntamiento por ti; pero, además, ya lo hizo tu comunidad autonómica por ti; pero, aún además, ya lo hizo tu ilusionado e ilusionante gobierno nacional por ti" . La deuda, la deuda para sacar tajada. Y éllos lo sabían; de que, ¡ahí!, estaba -por aprovecharse de eso en una gran usura del dinero- ¡¡¡el gran negocio!!!

2 comentarios:

José Repiso dijo...

Siempre tiene que haber UNA PROPORCIONALIDAD posible y útil entre la inversión pública y la deuda, entre el incentivar el consumo -o la movilidad del dinero para inversiones propias- y las expectativas que da eso mismo en solvencia o en garantías de estabilidad a largo plazo, o sea, se debe nadar y guardar la ropa.

Bien, en una época de crisis indudablemente EXISTE UNA MENOR PRODUCCIÓN con respecto a lo que se producía que deberá lógicamente tener unos MENORES -los que les corresponde- COSTOS DE PRODUCCIÓN.
Por ejemplo, a la empresa X con 8 secretarias -que tenía para mucha producción- ahora le corresponderá 4 o 5; si se adeudaba bastante para su alta producción y alta oferta-demanda, pues ahora tendrá que adeudarse menos para ajustarse a su nueva producción con menor oferta-demanda y, asimismo, continuar invirtiendo, o sea, consiguiendo PRODUCIR A UN MENOR COSTE
(eso ya lo ha dicho un economista del CSIC).

Produciendo a un menor coste -el método que utilizan todas las economías emergentes o la de los países en vías de desarrollo-, se colocan en el mercado productos competitivos -con calidad y buen precio- que logran DEMANDA.

La administración lo que ha de hacer es ayudar a sufragar salarios -y no forzosamente las empresas- para que los trabajadores no pierdan derechos, dosificar la inversión pública -¡nunca el eliminarla!-, reducción del gasto administrativo -¡nunca eliminarlo!-, facilitar los créditos, también la equiparación de salarios y de otros gastos entre regiones, o que no haya muchos "taifas" con el dinero de todos y con el futuro de todos -cada uno por un camino y en dirección contraria-.

José Repiso dijo...

Un pequeño error, no era "un economista del CSIC", al que me refería, sino concretamente de Guillermo de la Dehesa.